El primer día que oímos hablar de ellos no pudimos evitar la risa unos cuantos de aquellos que nos denominábamos los post-modernos, los progresistas de la sociedad, porque utilizábamos ropas de moda, teníamos comportamientos "juveniles" e íbamos a la Universidad para ser "gente de provecho", futuros ciudadanos demócratas.
Al entrar en contacto con este grupo "Amantes de la basura" en el año 1986, la visión cambió al completo. Comenzamos a reflexionar detenidamente sobre el sentido que tenía el reciclado, la riqueza contenida en potencia en las basuras, el derroche de la sociedad consumista en la que estamos inmersos, y la falta de solidaridad con aquellos pueblos de la tierra que vivían en condiciones precarias, y que eran basurero de los países occidentales. Y comprendimos que el injusto reparto en la humanidad, y el opulento despilfarro de unos sectores de la población, están trayendo como consecuencia la insuficiencia de bienes para cubrir las necesidades de todos.
A partir de entonces nos dimos cuenta de que a pesar de la grave crisis económica por la que atraviesa nuestra civilización consumista (aunque muchos de los que "viven bien" siguen pensando que tal crisis es fruto de la imaginación de los que no viven tan bien), no estamos haciendo apenas nada para educar a la población para que sea responsable y conocedora de los bienes de que dispone, así como del uso y consumo irracional de los mismos, y de las consecuencias de su inadecuada utilización.
¿Qué nos ha quedado claro a todos aquellos que contactamos con los "Amantes de la basura"?. Ante todo que reciclar consiste en volver a utilizar materiales usados para fabricar de nuevo productos similares.
Si no podemos reducir el consumo de algo en particular, ni tampoco reutilizarlo, entonces, al comprarlo, conviene tener siempre en cuenta que ese producto pueda ser reciclado.
¿Qué se puede reciclar sin problema? En realidad casi todo. Papel y cartón, vidrio o cristal, restos de comida (para hacer abono orgánico o compost), metal, telas, plástico... El 6'3% de las basuras del país se incineran, el 9'7% se dedica a compost, y el resto se tiran en los vertederos (controlados o no, y en la mayor parte de los casos repugnantes). No producir basuras es imposible, por lo tanto la alternativa estriba en la separación previa de los componentes de la basura, y su posterior recogida selectiva. Esta recogida es el primer paso esencial para ahorrar energía y para disminuir el impacto de nuestra sociedad en la naturaleza y en los países menos agraciados. Como se ve la solución no radica en "limpiar más", sino en "ensuciar menos".
El papel y el cartón son dos de los protagonistas básicos entre las materias primas recuperables, y su recuperación es un síntoma del grado de cultura y educación medioambiental de una comunidad. Según sea nuestra relación con el papel (la gran materia prima, junto con la madera, obtenida de los árboles) así serán de eficaces nuestros anhelos de recuperación del entorno natural.
Más del 80% de nuestro papel puede ser reciclado y usado otra vez, pero sólo se recicla alrededor del 40%. Los responsables de las inmensas explotaciones forestales del norte de Europa han comenzado a mostrar indicios de preocupación por la posible pérdida de su riqueza arbórea.
Entretanto aquí los españoles, mientras se siguen lamentando por la sequía y el avance del desierto (España se halla ya en la antesala del desierto), insisten en el error de cultivar árboles de crecimiento rápido para pasta de papel.
Hay razones económicas y ambientales para tomar conciencia de la urgencia de utilizar papel y cartón reciclados: se salvan árboles, se reduce la necesidad de plantar grándes áreas de coníferas o eucaliptos, se reduce el gasto energético, se reduce el consumo y la contaminación de agua, y disminuyen en general los costos de producción. El papel reciclado sólo requiere el 10% de agua, y el 55% de la energía necesaria para obtener papel a partir de pasta virgen, generando además menos de una cuarta parte de la contaminación.
En la actualidad, inmersos en la era del papel, raro es el hogar donde no se amontona. La materia prima suele provenir de eucaliptos plantados sin miramientos, abetos de la taíga del norte, o árboles de las selvas tropicales. El desperdicio de papel es enorme y son muchas las voces que claman para que se recicle. Pero la destrucción del bosque prosigue.
Hemos de ser conscientes de la contribución de cada uno en los esfuerzos para impedir la pérdida de árboles que se destinan a la fabricación de papel, y que sustituyen a los árboles autóctonos en amplias zonas de todo el mundo.
El reciclado de papel y cartón es un freno muy importante a la actitud de derroche y consumo en la que hemos sido educados.
Exijamos a nuestros organismos medidas efectivas de reciclaje. Reciclemos todo lo que podamos. Y usemos, siempre que sea posible, productos reciclados.
