El agua, que cubre más del 70 por ciento de la superficie del planeta, es el elemento más común de la Tierra. Se la encuentra en el aire que respiramos y en el suelo que pisamos; de ella están llenos los océanos, los lagos y los ríos; el agua es la fuente y el sustento de la vida, sin ella ningún vegetal, animal ni ser humano existiría.
Pero no termina aquí la maravilla del agua. El precioso líquido es a la vez nuestro esclavo y nuestro dueño y señor. Contribuye a regular el clima del mundo y con su fuerza formidable modela la Tierra, destruyendo a veces las efímeras construcciones del hombre. La utilizamos para bañarnos, para cocinar y para divertirnos. El agua se lleva a nuestros desechos, riega nuestras tierras y, tomada en ciertas fuentes, tiene inigualables propiedades terapeúticas. Finalmente, es un recurso inagotable que se renueva por sí mismo.
Pero este tesoro que es el agua no está equitativamente repartido. Aunque el agua dulce limpia es indispensable para la salud y la vida, más de la mitad de la población del Tercer mundo carece de agua potable y sus tres cuartas partes no disponen de servicios higiénicos adecuados. Por si ello fuera poco, más del 75 por ciento de las enfermedades humanas se deben a la falta de agua potable o a la escasez de las instalaciones higiénicas.
Cuando escasea o se la utiliza indebidamente, el agua puede ser destructiva. Los desechos industriales nocivos pueden transformar los ríos en cloacas y las saludables lluvias en portadoras de ácidos capaces de acabar con la vida en un lago y de destruir un bosque entero.
La Organización Mundial de la Salud estima que el 80 por ciento de las enfermedades y plagas en el mundo entero son atribuibles al agua o a los sistemas de saneamiento deficientes. Esto abarca las consecuencias de la ingestión de aguas contaminadas, el agua como campo fértil para el desarrollo de los agentes portadores de enfermedades y las enfermedades originadas por la falta de higiene.
Cinco tipos de enfermedades están directamente relacionadas con el agua y los sistemas de saneamiento:
- Las enfermedades provocadas por el agua que se propagan al beber aguas contaminadas (o al lavar las manos y la cara, los alimentos y los utensilios). Se trata de la fiebre tifoidea, el cólera, la disentería, la gastroenteritis y, cuando la contaminación es excepcionalmente aguda, la hepatitits infecciosa.
- Las infecciones relacionadas con la higiene, que afectan a la piel y los ojos y se propagan mediante la utilización de aguas inadecuadas para la higiene personal. Se incluyen en este punto el tracoma, la escabiosis (sarna), la frambesia (úlceras), la lepra, la conjuntivitis y las úlceras de la piel.
- Las enfermedades contenidas en el agua, entre las cuales las más importantes son la esquistosomiasis y la lombriz parasitaria de guinea. Se han clasificado así porque el agente portador de gérmenes es un organismo acuático invertebrado.
- Las enfermedades cuyos agentes son insectos del entorno acuático. Tanto los mosquitos (portadores de malaria, filariosis, fiebre amarilla) como la mosca negra (portadora de la "ceguera de los ríos") necesitan del agua para vivir y desarrollarse. La mosca tsetsé, causante de la "enfermedad del sueño", pica generalmente al borde del agua.
- Las infecciones originadas principalmente por sistemas de saneamiento deficientes como la anquilostomiasis (clorosis de Egipto o anemia de los túneles).

La diarrea es causa directa, cada año, de la muerte de seis millones de niños en los paises en desarrollo e indirectamente de la de 18 millones de personas. Muchas víctimas mueren por deshidratación.
Quienes sobreviven quedan sobremanera debilitados y son presa fácil para cualquier otra enfermedad. cuando las condiciones de saneamiento son malas, la enfermedad pasa fácilmente de un niño a otro.
Hoy día hay en la Tierra tanta agua como ha habido siempre o como siempre habrá... a condición de que cuidemos de ella. Disponemos de una base bastante firme como para definir con todo rigor la estrategia que permita utilizar nuestros recursos naturales y, entre otros, nuestros recursos hídricos en las mejores condiciones posibles, planificando su gestión e interviniendo con conocimiento de causa en los procesos naturales.
INMACULADA TERÁN SIERRA
Extracto de El Correo de la UNESCO